Cuan libres somos a la hora de tomar una decisión?

En el mundo de hoy y en la vorágine diaria y acelerada de los tiempos que vivimos, con nuestros sentidos obnubilados, encandilados, ensordecidos e intoxicados, es muy probable que nos desconectemos de nuestro sentir profundo, de nuestros anhelos y búsquedas genuinas, que perdemos el contacto con nuestro Ser más auténtico y primordial.
Somos libres realmente? Cuan conscientes somos de lo que implica elegir en libertad y del mismo modo tomar decisiones? Qué cuestiones nos limitan? Somos verdaderamente flexibles, creativos a la hora de encontrar nuevas formas de expresión?

Claridad de visión

Para poder decidir de manera libre y consciente lo que deseamos para nuestras vidas, debemos poder ver con claridad el presente, el aquí y ahora, para desde allí poder mirar hacia adelante. Debemos despejar nuestros sentidos y religarnos con nuestro Yo más íntimo.
Aquello que nos perturba, por ejemplo enojos, frustraciones, resentimientos, opacan con frecuencia esta visión consciente. En oportunidades son en cambio sentimientos de culpa, de arrepentimiento ó incluso miedos e incertidumbres los que nos juegan una mala pasada a la hora de ver con claridad.
En medio de este “bosque de emociones negativas” tomar una decisión certera, clara, con confianza se vuelve una carrera con obstáculos. Ante estas dificultades dejamos de ser protagonistas de nuestras elecciones, ya que a la hora de decidir son nuestras emociones y condicionamientos los que tienen el mando. En este “dejarnos llevar“ a menudo nuestros miedos toman las riendas: por ejemplo el miedo a la crítica, a la soledad, a no ser aceptado, etc. nos marca el paso.

Elegir bienestar

Cada decisión que tomamos modela nuestro presente y nuestro futuro. Sin embargo, pareciera que es nuestro pasado el que tiene el control y nos limita desde sus registros más negativos, más opacos, más infelices.
Entonces cómo vernos con claridad para elegir en libertad y tomar decisiones que nos lleven a una vida plena, libre, sana y feliz?

Te presento dos herramientas que te ayudarán en este camino.

  • La Liberación Emocional (EFT en inglés) nos ayuda primero a “sacar las abejas de la nariz”. En esta metáfora, las “abejas” representan nuestras emociones negativas, que zumban delante de nuestro rostro impidiéndonos ver con claridad, evitando que hagamos foco en lo importante. Ellas constituyen todo lo que nos molesta, lo que nos “hace ruido”.
    Estos insectos metafóricos limitan nuestra capacidad para decidir qué es lo mejor para nosotros, para llevar una vida congruente y feliz. Una vez despejadas estas abejas, al mirar hacia adelante adquiriremos nitidez, luz, brillo y podremos elevar nuestros ojos esperanzados al frente con optimismo y confianza. Ahora sí! Desde la claridad y la certeza que confiere estar centrados, anclados en nuestro corazón, escuchando nuestra intuición, estamos listos para decidir, para elegir qué atraemos a nuestras vidas. Seguros de nuestra dirección interna damos pasos firmes. Y con cada paso nos acercamos más a nuestra congruencia y a nuestra felicidad.
  • Sin abejas en la nariz, o sea habiendo dejado las emociones limitantes atrás, la terapia de Memoria Celular nos da pautas para “marcar las coordenadas energéticas” que nos lleven al destino elegido.  El trabajo con Memoria Celular nos allana el camino, a fin de que todo nuestro Ser este de acuerdo con nuestro objetivo final. La Memoria Celular nos ayuda a caminar libremente hacia una vida plena.

Elegir sanar es comenzar a hacernos cargo de nuestra propia historia, mas allá de los condicionamientos culturales o familiares, cuando comenzamos a transitar el camino de sanación, comenzamos un camino hacia nosotros mismos, es dejar de priorizar la mente de clan, y comenzar a priorizar nuestra individualidad. Vivir nuestra propia vida es nuestro deber y nuestro derecho.

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