Encontrar el Propósito y atreverse a vivirlo

En mis primeros años dedicados a la sanación y a la búsqueda personal, yo pensaba que estar en paz era la meta última: estar en paz con uno mismo y con el pasado era lo más importante a lo que podíamos aspirar en esta vida. Pero luego entendí que la paz no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Solo cuando estamos en paz nos sentimos seguros para ser quienes vinimos a Ser.


A nivel personal, mi “crisis del ser” comenzó a los 18 años, cuando empecé a cuestionar la religión que me había sido transmitida por mis padres. Estudiando Ciencias Químicas, también puse en duda todas las religiones. Durante mis años universitarios me jactaba (influenciada por Nietzsche y Dostoievski) de no creer en nada más que en la ciencia, solo para terminar la universidad desencantada por la arrogancia de esta. Viví 20 años peleada con Dios hasta que, viajando por Latinoamérica, decidí que quería una vida “espiritual” (aunque no sabía qué significaba exactamente). Por aquel entonces me decía: “Una vida espiritual, no religiosa”.


Comencé a vivir más conectada con lo “espiritual”, creyendo en el “Universo” como un misterioso súper poder externo. Aunque ya había explorado el mundo de la energía, no podía concebir hablar de Dios. ¿Dios? ¿Yo? ¡De ninguna manera!


Pero esos veinte años de pelea “intelectual” con Dios terminaron de la manera más inesperada y energéticamente perfecta, sellando mi compromiso de ser un puente de luz hacia una vida con consciencia al servicio de Dios.

Un Camino Hacia el Propósito

Mi propio camino hacia una vida con propósito se fue develando de a poco. Requirió mover las formas aprendidas, pasar por pruebas y errores, encontrar caminos y maestros… y también soltarlos. Fue un proceso de formar mi propio criterio, de construir una visión nueva y genuina sobre mí misma, el mundo y la vida. Este viaje me llevó a sanar mi cuerpo, conectar con el yoga, explorar diferentes disciplinas y probar diversos estilos de alimentación. Todo esto lleva tiempo.


Fueron muchos años de sanación personal antes de sentir que podía hacer eso que tanto deseaba: ayudar a otros a estar en paz. Me costó trabajar en mi confianza y merecimiento para sentirme capaz de hacerlo. Sabía que quería acompañar a otros, pero ¿cómo lograrlo?


Detrás de lo que hoy hago y comparto con tanta generosidad hay muchos años de estudio, pero sobre todo, muchos más de compromiso con mi propio camino. Y, por supuesto, sigo sanando e integrando partes de mí misma.

Un Contrato Sagrado

Cada grupo humano que comienza la Formación de Facilitadores de Sanación Profunda me desafía a dar lo mejor de mí. Me eleva, me aporta perspectiva y me ayuda a comprender más profundamente los procesos de sanación. Cuando alguien me dice que soy generosa en lo que doy y apasionada por lo que hago, les respondo que es porque este trabajo resuena profundamente con mi contrato sagrado.


Es una alegría vivir una vida con sentido, saber que la fuerza que me impulsa no es solo mía, sino que proviene de una fuente inagotable y divina. Todo el universo conspira para que cada uno de nosotros viva y active su propósito. Creo que vivir nuestro propósito, aquello para lo que vinimos a esta vida, es una responsabilidad con la humanidad. Es aquello a lo que nos comprometimos antes de venir. La Tierra y la humanidad necesitan de aquello que vinimos a dar.

Que cada vida sume, que mi vida sume, que tu vida sume. Que no estemos aquí solo consumiendo los recursos del planeta, sino que, como dice Caroline Myss, “seamos todo lo que el Cielo nos dio”.

Toda mi experiencia en el proceso de sanar para vivir una vida plena y con propósito, y en acompañar a otros a hacer lo mismo, está plasmada en la Formación de Facilitadores de Sanación Profunda, que comienza nuevamente en abril.

Si sientes el llamado a ser faro de luz, puente y posibilidad en la vida de los demás, esta formación es para ti. Tu vocación tiene sentido, y estoy aquí para ayudarte a descubrirlo.

Cristina Hyland

Soy Cris Hyland, experta en medicina energética y EFT Tapping desde hace 20 años, y creadora del sistema de Sanación Profunda, que sintetiza mi experiencia en acompañamiento terapéutico. Creé la Escuela de Sanación Profunda, donde formo sanadoras y profesionales de la salud para guiar procesos de empoderamiento personal, ayudando a que sus consultantes recuperen su propia voz. Te enseño a usar tus manos para sanar, a desarrollar poder personal en tu vida y a acompañar a otros en este camino de sanación y transformación.

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