Facilitadores y humanos

De la Escuela de la vida a la Escuela de Sanación Profunda.

Estar en PAZ con el camino recorrido y ACEPTAR lo transitado. 

Salió ayer como tema de charla con las estudiantes de EFT… “pero Cris, ¿con qué cara voy a dar sesiones a gente que me conoce?, ¡y conoce mi historia…con todo lo que viví! como voy a venir yo ahora a guiarlas!” 

Si esperamos que nuestros terapeutas o facilitadores sean seres iluminados, a los que nunca les ha pasado nada en la vida, y tienen una historia intachable en todos los frentes… ay, ¡qué difícil será encontrarlos! Y por otro lado…. que experiencia de vida tienen estos seres místicos?

Yo prefiero un facilitador humano. De esos que no se pueden poner en un pedestal por intachables, sino porque las pasaron todas… ¡y sobrevivieron! Y no solo sobre vivieron, haber salido de sus situaciones, y estar ahora del otro lado, me da esperanza, me dice que se puede.  ¡Y que ellos pudieron salir, quizás yo también pueda!

Yo prefiero facilitadores que pueden conectar con la empatía de saber lo que se siente estar en los zapatos de sus consultantes…

Facilitadores que también chapotearon en el barro de la vida alguna vez, y salieron adelante, ¡y superaron sus obstáculos y los convirtieron en sus fortalezas!

Si voy a elegir, prefiero facilitadores humanos y llenos de vida y de experiencias. Quiero alguien de carne y hueso, que se enoja cuando hace falta, que llora, que ríe, que se cansa, que se equivoca.

Quiero un facilitador lo suficientemente humilde para aceptar su propia humanidad.

Si crees que para ser facilitador tenes que tener una vida perfecta, ahora y cuando tenías 20 años te terminaras sintiendo infeliz o frustrado o limitado en tu potencial.

Mejor agradece lo que tocó vivir, estabas desarrollando la experiencia de vida que vas a necesitar para ser un facilitador cada vez más humano. Capitaliza la experiencia y lo aprendido, que probablemente le sirva a otros también. Agradece las herramientas que descubriste en tu camino de recuperación. Si no hubiéramos chapoteado en el barro también, quizás no nos hubiéramos acercado nunca al camino de la Sanación Profunda.

Humana como yo, y como vos, así son los seres que se forman como facilitadores en la Escuela de Sanación Profunda, y que se forman cada día en la Escuela de la Vida.

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