Naturalmente, cerrar un año, como cerrar un capítulo, nos invita a la reflexión.
Alcanzamos nuestras metas y objetivos?
Logramos lo que nos propusimos?
Conquistamos nuestros desafíos?
Cuales fueron nuestros errores?
Cuales nuestros aciertos?
Reflexionar nos ayuda a reevaluar nuestras “coordenadas energéticas” : Donde estoy? Hacia donde voy? Estoy avanzando por un camino que me lleve hacia mi salud, mi bienestar, mi plenitud o estoy avanzando por un camino que no me lleva hacia la desarmoniza, el desorden y la enfermedad?
El tránsito hacia un nuevo año es para muchos una buena oportunidad para re-direccionar la brújula interna, el GPS de nuestras vidas.
Las resoluciones de Año Nuevo nos ayudan a “marcar nuevas coordenadas”, a “cambiar de rumbo”. Quizás con la Resolución sola no alcance, no sea suficiente para lograr nuestro objetivo, pero la Resolución nos ayudara a organizar nuestras ideas y nuestros sentimientos, y a darnos un momento para escuchar lo que nos pide nuestro Ser.
En las palabras de Gary Craig, creador de las Técnicas de Liberación Emocional:
“A veces nuestros sueños no se convierten en realidad, pero nos marcan un Norte a seguir”

