¿Qué hago con lo que el otro me muestra?

¿Es un problema, un desafío o una posibilidad?
¿Vista de hormiga o visión de águila?
¿Y si vieras lo que te está pasando cada vez con más perspectiva?
¿Y si vieras a tus problemas como desafíos?

¡Y mejor aún!  ¿si estos desafíos dejaran de ser desafíos para ser una posibilidad de experiencia?: ni buena ni mala, ni linda ni fea, ni positiva ni negativa.

Una experiencia y una oportunidad de aprendizaje.

Podemos aprender a cambiar la perspectiva. Podemos aprender a mirar con perspectiva.

Podemos aprender a ver las experiencias de una forma más impersonal.

¿Qué quiere decir esto?

¿El otro TE habla mal o habla mal porque es lo que le sale indistintamente de quien tiene al frente?

¿El otro no TE demuestra su afecto o no demuestra afecto a nadie porque no sabe cómo?

¿Que cambiaría en tus formas y tus vínculos si pudieras dejar de tomarte de forma personal lo que es impersonal?

Y lo más importante:

¿Qué hacemos con las experiencias que nos toca vivir o transitar? 

La clave está en la actitud: si entiendo que esto que me toca vivir es una posibilidad de experiencia, aprendo y sano a través de ella.

Dejo de ver que “el otro es el problema” y veo qué viene el otro a mostrarme: allí esta mi aprendizaje, mi sanación, mi crecimiento con esa experiencia.

Así, el otro se vuelve “el indicador” que me muestra por donde seguir sanando.

Lo importante es la actitud: ¿qué hago con lo que el otro me muestra? ¿Problema, desafío o posibilidad?

Esa es nuestra elección. Allí radica nuestro poder personal sobre nuestra propia vida.

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