Cristina Hyland

EFT en familia, EFT con niños…. así lo vivimos en casa!

Anoche y nuevamente una oportunidad más para agradecer tapping en mi vida, no sólo en no profesional sino en lo personal. EFT llegó a mi vida cuando estaba embarazada de mi primer hijo Hace 13 años. Con EFT transite me embarazo y el parto de mi hijo, me acompañó durante sus primeras pesadillas de niño y también ayudó a mi hijo a transitar el nacimiento de su hermano, sus inseguridades y sus celos. EFT los acompañó para mudarnos de país , e incluso para transitar la muerte de su abuelo. Hoy mi hijo está entrando en la adolescencia y creo que nunca estuve más feliz y consciente de la importancia de tener una herramienta para acompañarlo en este momento tan especial de su vida (para acompañarlo a el y para cuando me pone a prueba!) Con EFT tenemos una oportunidad de expresar, de mover las emociones para que no se estanquen adentro ni entre nosotros. A lo largo de los años con mi hijo fuimos pasando por diferentes etapas: al principio yo guiaba el proceso en su totalidad, luego a medida que fue creciendo fui dándole más autonomía y participación: que el escriba e identifique sus propias “arañas” de emociones… ahora puedo decirle “hijo hacete tapping”. Cuando él está sólo o en alguna situación difícil sabe que cuenta con esta herramienta. Una vez se durmió en el colectivo y se despertó a 50 kilómetros de su parada! Se hizo tapping para estar tranquilo y poder resolver mejor la situación. Como mamá me da mucha confianza y seguridad saber que mis hijos cuentan con una herramienta propia para trabajar en su propia tranquilidad y seguridad. Anoche mi hijo estaba pasando un mal rato. Como ya es adolescente no quiere contarme qué le pasa, y no importa: podemos hacer tapping igual! hicimos media hora de tapping, yo lo fui guiando con las poquitas palabras que si me transmitía, le pedí que imaginara o que él pensara aquello que le estaba haciendo sentir tan mal y trabajamos sobre ello juntos. Cuando se dio cuenta que había liberado su emoción me dio un gran abrazo y se fue a dormir. Listo. Lo movimos. Recuperó su calma. Me siento tan agradecida de tener esta herramienta en mi vida y haberla transmitido a mi familia. EFT en la vida familiar trae armonía, respeto, aceptación y la posibilidad de empatizar con nuestros seres queridos y sus procesos personales.   En mi familia, EFT es una forma de caminar juntos la vida.  

EFT para niños

Conoce una herramienta fácil y efectiva para ayudarlos a sanar Sabías que las técnicas de medicina energética funcionan super bien con los niños?   No es novedad a caso, que cuando los niños se sienten mal, ocasionalmente no logran expresar con palabras lo que les está sucediendo? Cómo ayudarlos entonces aún sin saber qué les agobia? Gracias a la Técnica de Liberación Emocional (E.F.T. su sigla en inglés) podemos acceder primero a emociones estancadas y luego ayudarlos a conectar éstas con eventos pasados en los que experimentaron el mismo sentir. Así EFT, mediante suaves golpeteos en zonas específicas del cuerpo, restablece el equilibrio físico-emocional y ayuda a los niños a sanar los miedos, las inseguridades, las culpas y tristezas, para que puedan crecer tranquilos, seguros y confiados a pesar de las diferentes situaciones de su vida cotidiana. Afortunadamente los niños están muy conectados con su cuerpo y perciben inmediatamente cualquier cambio sutil.  Esta es la razón por la cual responden más rápido que los adultos a lo que se está trabajando con ellos. Los niños tienen “menos historia”, y la tienen más presente. Podríamos decir “más a flor de piel“. Hablando de flores, las esencias florales de Bach son un excelente complemento a las sesiones de sanación emocional con EFT, ya que brindan una armonización vibracional específica para cada personalidad y cada situación en particular. Trabajar con niños es inmensamente reconfortante y esperanzador, ya que todo aquello que sanan en su infancia, les ahorrará años de terapia y/o de infelicidad cuando sean mayores. Que se puede trabajar con niños? Algunas problemáticas recurrentes en la infancia   Cambios de escuela.  Separación de los padres. Muerte de un ser querido o de una mascota. Miedos varios, entre ellos a la oscuridad. Dolores de panza. Celos ante un nuevo hermanito.