Cristina Hyland

Sanar Implica cambiar

A veces en sesión escucho… “¡Quiero sanar para que todo vuelva a ser como era!” “No entiendo por qué me enfermé, ¡con lo bien que estaba!” “Esta enfermedad es lo peor que me pasó en mi vida” Sanar implica cambiar. Quizás nos enfermamos porque todo nuestro ser está listo para hacer diferente. La enfermedad marca un antes y un después en nuestra vida. Tu proceso de sanación para que cambies, para que te veas de otra manera. Si pretendes que nada cambie, si te resistes al cambio, probablemente no aprendas de tu enfermedad.Sanar implica mirarte y sentirte de otra manera. Sanar implica tener el coraje de hacer diferente. Como venías te enfermaste, como venías, llegaste hasta acá. La enfermedad llega para decirte qué tenes que mirar algo que estas listo para mirar en profundidad y cambiar.Por eso, lejos de querer sanar para que “todo vuelva a ser como antes”, mejor sanar como puntapié inicial a una nueva vida. Que el proceso de sanar sea un antes y un después en tu vida. Entonces la enfermedad habrá sido lo mejor que te paso y podrás agradecerle todo lo que trajo. No te preguntes porque llegó esta enfermedad a tu vida. Mejor pregúntate para qué llegó esta enfermedad a tu vida, porque si llego a tu cuerpo físico es que estabas listo para cambiar Podemos ver la enfermedad como un problema, podemos verla como un desafío o podemos verla como una posibilidad.No sabotees tu proceso de sanación resistiendo el cambio.No resistas el cambio, es clave para sanar.Mejor abrázalo, mejor agradécele. Agradece tu proceso de enfermedad, viene a traerte nuevas actitudes y un nuevo orden a tu vida.Si así lo sientes, te acompaño en tu proceso de sanación profunda.

Del proceso de sanación a una vida con propósito

Hoy, honrando mi propio camino de sanación profunda y eligiendo cada vez mas vibrar en sintonía con otros seres que también entiendan que sanar no es solo tomar la pastilla para que algo deje de doler, o hacer una sesión para dejar de sentir (temporalmente) la angustia… El proceso de Sanación es un encuentro con uno mismo que nos llevará a una versión cada vez más integrada, alineada y conectada…con que? Nada más ni nada menos que con nuestro propósito de vida!!! Cuando venimos a este mundo llegamos con un contrato sagrado a cumplir. Es nuestra misión de vida y todo aquello que nos toca vivir nos ayudará a conectar y nos dará herramientas para desarrollar esta misión.  En nuestra primer parte de la vida (nuestra primera infancia y nuestra niñez)  aprenderemos de qué estamos hechos, tendremos las experiencias que necesitaremos para saber y darnos cuenta de que estamos hechos. No solamente desarrollamos mecanismos de supervivencia y estrategias que luego formarán nuestro ego y nuestra personalidad sino también tenemos la oportunidad de conocernos, ya que cuando llegamos a esta tierra y a esta vida todavía no sabemos de que somos capaces. Es en nuestra primera infancia dónde aprendemos quiénes somos. Solo que esto quedara mezclado con el falso apego a la personalidad. Pasaremos por una etapa en la que nos olvidaremos para qué vinimos y de qué estamos hechos y solamente nos dedicaremos a construir y desarrollar nuestra personalidad. La personalidad es esa máscara que desarrollamos como estrategia para que nos vean, para que no se escuchen, para que nos cuiden, amen, acepten y protejan en nuestra etapa vulnerable de la vida, cuando somos niños y no podemos vivir ni decidir por nosotros mismos. Bienvenida la crisis del SER! Muchas veces nuestro contrato sagrado, aquello que vinimos a hacer no está está muy alejado de nuestra personalidad y de las elecciones de tomamos para sobrevivir.  Nuestra alma nos pedirá un cambio: nos pedirá que nos acerquemos a nuestro contrato sagrado, que nos acerquemos a nuestro sentido y a nuestro propósito de vivir…. Entonces nos enfermamos! Vienen las crisis de pánico, las depresiones, la vida sin sentido, sentirnos enajenados,  que no somos nosotros mismos, que lo que hacemos no tiene nada que ver con nosotros… nos sentimos atrapados en la construcción de nuestra vida, aquella que no necesariamente elegimos desde la libertad y el crecimiento sino desde la seguridad y la supervivencia. “El sufrimiento es una crisis entre el alma y nuestra personalidad… nuestra alma mandara la enfermedad para colocarnos en nuestro camino de nuevo” Dr. Edward Bach Nuestra primera etapa de la vida necesitamos de esta supervivencia y de la aceptación de nuestra tribu, clan, familia, comunidad amigos o grupo de pertenencia. En algún momento de nuestra vida es importante que aparezca la crisis la crisis que ayuda a romper el cascarón, el molde de lo aceptado y esperado de nosotros y nos ayude a pararnos como individuos que somos.  Ya que en individualización podremos crecer y conectarnos con nuestro propósito y nuestro contrato sagrado. Es en esta individualización que nuestra vida cobrará sentido. Hay personas que nunca tienen esta crisis del Ser, y hay personas que tienen esta crisis a muy temprana edad a los 20, a los 30, a los 40 …. hay gente que llegó a los 60 años sin saber para qué está aquí! Toda vida tiene un propósito y este propósito irá desarrollándose también a medida que uno se compromete con él. Mi maestra Caroline Myss nos pregunta… ¿cómo puede ser que alguien llegue a los 60 años sin saber para qué está aquí? Encontrar el propósito y animarse a vivirlo y a realizarlo En mis primeros años dedicados a la sanación y a la búsqueda personal yo pensaba que estar en paz era la meta última: estar en paz con uno mismo y su pasado era lo más importante a lo que podíamos aspirar o desarrollar en esta vida. Luego aprendí que estar en paz no es un punto de llegada sino un punto de partida es decir sólo cuando estamos en paz nos sentiremos seguros para ser quienes vinimos a Ser. Sanar y soltar el pasado son un prerrequisito del camino y no un fin en sí mismo. El camino de sanación nos llevará a recorrer y revisitar nuestra infancia y nuestra niñez y conectar con nuestra fuerza y nuestro poder interior. Todo lo aprendido en nuestra primera etapa de vida podrá ser puesto al servicio de nuestro propósito de vida. Es decir, lo que aprendimos de nosotros mismos, no al servicio de la  supervivencia, sino para creSER hacia nuestro propósito. De comprometerse se trata… Muchas personas me dicen “porque yo soy muy responsable y comprometida con los demás, con mis obligaciones, con mi familia…” … y yo pregunto… “¿cuán comprometidos estamos con nosotros mismos?!!” La mirada puesta hacia afuera, hacia lo vincular, hacia las relaciones, la tribu, la familia, el trabajo, el grupo de pertenencia…la red de “contención y seguridad”. Que quede claro: la intención del clan no es el crecimiento individual, sino la supervivencia del clan. Al clan no le interesa el desarrollo personal, sino el apego al conjunto de reglas, rutinas, y tradiciones que aseguró la supervivencia hasta este momento del tiempo. Vivir comprometidos a nuestra sanación y a una vida con propósito probablemente traerá críticas, rechazos, incomprensión de parte de nuestros seres queridos. Muchas veces esta actitud de no aceptación es temporal y afloja cuando el clan deja de sentirse naturalmente amenazado, cuestionado y criticado por nuestra propia búsqueda.  Es un conflicto de intereses, no necesariamente de afectos: el clan busca nuestra supervivencia, nosotros buscamos creSER hacia una vida con sentido.La búsqueda del sentido y la transición a una vida con sentido es donde está mi energía puesta ahora. No es lo mismo saber para qué estamos aquí… ¡que animarse a llevarlo a cabo! A nivel profesional, las consultas que guío y todas las actividades que coordino en la Escuela de Sanación Profunda están orientadas a ayudar a desarrollar una vida